STOP
a La Nueva Colonización Del Mundo
Si por
colonización entendemos, una invasión, ocupación, exterminio de población
nativa, saqueo, degradación humana… por parte de un Estado extranjero, de un
territorio alejado de sus fronteras, para dominarlo o esclavizarlo social,
administrativa, militar y económicamente, en pleno siglo XIX, nadie querría ser
considerado colonialista, y sin embargo, caben en los dedos de las manos, el
número de países y poblaciones del mundo, que realmente se resisten a ser
partícipes de esta atrocidad descomunal, que además, se lleva a cabo con en el
más absoluto descaro sin disimulo alguno.
No se trata ya
de colonizar unas tierras, aparentemente, sin gobiernos fuertes que impongan la
fuerza en todo ese territorio, y sin una aparente, evolución darwiniana o
social similar al colonizador, para poder justificar todo tipo de atrocidades,
tampoco, la imposición de creencias o ideologías consideradas supremacistas y
verdaderas son la excusa ahora para proceder a una colonización, aunque se
sigan promocionando que también lo son, lo evidente, es que esta nueva
colonización se basa, en su raíz, en una idea o principio dejado atrás, superado,
que renace, y que no es otra, que la creencia
de uno mismo en considerarse el más fuerte, y por ende capaz de imponer su arbitrariedad más absoluta.
La violencia máxima, en todas sus manifestaciones y con todos los medios
bélicos a su alcance, fundamentan una aparente nueva visión del mundo, que en
esta ocasión, amenaza no sólo a países menores en tamaño y capacidad bélica,
sino a cualquier punto del planeta, llámese, región escandinava, andina, alpina
suiza o estratosférica. De allí, el acierto, de la previsión del Gobierno
sueco, de militarizar a toda la población, para la defensa de su integridad territorial
y riqueza nacional, reitero, por parte de toda su población, superior en
inteligencia que la de todos los mercenarios del mundo, ante la locura política
que gobierna el mundo.
La creencia de
uno mismo, en considerarse el más fuerte, tiene las piernas muy cortas, se
desvanece cuando otro lo supera o le demuestra cuan equivocado andaba, y no
necesariamente por ser más fuerte aún que él, sino, simplemente más
inteligente, la inteligencia es el motor de la evolución humana, nunca lo fue
la fuerza, esto último mas bien fue todo lo contrario a la evolución, es decir,
barbarismo, aniquilación y retroceso en muchos años a la evolución alcanzada.
El éxito de
esta nueva y a la vez anacrónica visión o creencia de uno mismo, se esparce por
todo el orbe, gracias a tres pilares, en principio, ajenos a la población que
engendró al iluminado, población por
cierto, con mucha oposición a la idea de población colonialista, más bien, con
deseos que se les deje en paz y no abusar sus gobiernos de los aparentemente
menos fuertes.
A saber, el
primero de ellos, es un amalgama de entidades jurídicas, no personas concretas
y específicas, sino un grupo mayor o menor de personas que actúan a través de
una organización formal (yo diría que criminal), llámese ésta, Multinacional, Banco Mundial, OTAN,
Banco Central Europeo, Unión Europea, ONU, etc…
El segundo
pilar, lo constituyen el casi millar de establecimientos o bases militares de
EE.UU. repartidas por todo el mundo, entre ellas, la bases militares americanas
en España, de la que se abastecen y aprovisionan aviones y barcos de guerra
norteamericanos que luego se dirigen a soltar las bombas sobre una población
inocente de Siria como sucede en este mismo instante, y si no puedo colonizarlo
establezco asesinos a sueldo en su territorio, al estilo de una pica en Flandes.
El tercer
pilar, y el peor de todos, lo constituye el consentimiento de los gobiernos y de las poblaciones del
mundo, como España, que permiten el uso de su territorio, mar y espacio aéreo
para el éxito de la nueva colonización del mundo, situación ésta de la que no
parece que tome conciencia la población española.
Una división
geoestratégica del mundo occidental frente al oriental, estable y aceptada por
todos, se hizo añicos, el reparto pacífico (entre países occidentales) del mundo del siglo XIX, ni impera
ni se le espera, la apropiación salvaje de materias primas, preciosas, fósiles y de
grandes extensiones territoriales y marítimas, aniquilando a su legítimos
dueños en la más absoluta impunidad, es lo que impera, la razón de ser, de este
nuevo fenómeno, lo quiero y lo tomo a
cualquier precio por algo soy el más fuerte.
Seguramente,
no esté en nuestras manos, minar y derribar el pilar de las organizaciones
internacionales que alimentan al monstruo, ni mucho menos poder enfrentarnos
por la fuerza, a una potencia bélica y
arbitraria repartida por todo el mundo, pero creo que esta en nuestras manos el
recuperar la total soberanía sobre nuestro territorio, mar y espacio aéreo,
invitando al ejercito extranjero que haga las maletas en quince días y se
marche por donde ha venido, si es que no queremos seguir participando,
colaborando o siendo cómplices de las atrocidades que padece el resto del
mundo.
Dos incidentes
recientes en España, me ha llamado la atención, en relación con la nueva
política mundial de comercio, fruto de la idea colonizadora actual, EE.UU, ha
impuesto aranceles a productos españoles como la aceituna, así como, las
autoridades norteamericanas han impedido la visita de su país a un español
destacado, por haber visitado éste Irán, sin que haya habido respuesta
contundente por parte de las autoridades españolas, invito a las autoridades
españolas, a que inviten al ejercito de los Estados Unidos en España abandonen
España en quince días. Y recupere definitivamente y para siempre el territorio
y mar de soberanía española cedido a este país que se considera el más fuerte.
De darse dicha situación, no se darían más incidentes como los descritos, en el
futuro. Ningún mercenario del mundo, podrá proteger mejor España que un español
o una española.
No hay comentarios:
Publicar un comentario