martes, 24 de julio de 2018

EL MINISTERIO DE LA RESISTENCIA INFORMA




                                             


 EN CASO DE EMERGENCIA O GUERRA

Cuando se produce una agresión externa, no es el momento de prepararse, sino todo lo contrario, la previsión de acontecimientos imprevisibles e impredecibles, ha de estar siempre y en todo momento en el aire, especialmente en tiempo de paz, es lo que nos da conocimiento, seguridad y tranquilidad, lo contrario produce o genera una total desesperación y angustia, la de no saber que hacer el mismo día en que aparecen las circunstancias difíciles, extremas e inéditas en nuestras vidas.


Hasta ahora, dicha prevención, se había dejado en manos de todos los ejércitos de una nación, y de los militares hombres, mujeres y homosexuales que los componían, y en caso de insuficiencia de tropa, se llamaba a los/as reservistas, y ante una situación extrema, se llamaba a todos/as los/as que están en edad de llevar un arma. No se solía, por así decirlo, preparar a la sociedad civil,  tal y como lo ha hecho recientemente el Reino de Suecia, en tiempo de paz.


Preparar a la sociedad, en tiempo de paz por si vienen mal dadas, es para mi un acierto de primer orden, y no un amedrentar a la población gratuitamente, reitero, tal y como ha hecho Suecia reciente y acertadamente, que ha llevado a todos los hogares del país, un manual de instrucciones de apenas 20 páginas, que recogen un gran abanico de situaciones que puedan darse, y ante esa previsión, los instruye para conseguir enfrentarse a ellos y superarlos de la mejor forma posible para sus vidas, sus bienes y para la sociedad en general, he considerado oportuno dar a conocer a toda la población, y por eso adjunto el manual referido en lengua española al final de este breve texto. 


Podría llegar a pensarse, que hay una invasión inminente a las puertas de nuestras fronteras, y no la hay realmente, lo que hay, y los acontecimientos internacionales así lo evidencian, es una situación general o global de inseguridad e incertidumbre, diríase que total, cuando no de caos, se han roto todos los equilibrios conocidos hasta la fecha, hay hoy, países que se toman la justicia internacional por su cuenta y riesgo sin encomendarse a Dios ni al diablo, con ganas de adueñarse del mundo y de sus riquezas a la fuerza, si no les queda otro remedio, que últimamente es siempre, todo ello impunemente, y no sólo en el ámbito militar, sino que en el comercial tambien, "ningún producto tiene que entrar en el territorio sin pagar aranceles, y a mí que no se le ocurra a nadie imponer arancel alguno a mis productos" sostienen algunos, de una simplicidad que raya en lo paranoico. En el ámbito bélico, no hay más que ver el ejemplo de Siria. Al que se ha añadido, una invasión “consentida” del territorio por parte del ejército norteamericano en Argentina, y digo consentida entre comillas, porque lo ha sido únicamente por el gobierno del país y no de sus cámaras legislativas, violando el gobierno de esa nación todas las leyes que regulan el asentamiento en el territorio de tropas extranjeras, los tratados no los refrendan los gobiernos los refrendan su Congreso o su Senado o ambas cámaras a la vez, pero nunca un gobierno al capricho de su presidente, para mí, eso es traición, que lleva aparejada el fusilamiento sin contemplación.


Entiendo como razonable, que empecemos por retirar o replegar a todos nuestros soldados/as y oficiales/as esparcidos/as por el mundo, están defendiendo intereses comerciales, a las multinacionales y al CAPITAL y no otra cosa. La excusa de llevar a esos territorios la paz, la seguridad, la libertad y no se cuantas monsergas más, contrasta con el hecho, de que nunca vimos en ninguna parte del mundo, que esas poblaciones pidieran democracia occidental alguna, y mucho menos justicia a bombazos. De allí, precisamente, la enorme inseguridad en que realizan nuestros soldados sus misiones en dichos lugares, normal, como invasores que son considerados por esas poblaciones, poblaciones, que no son más que la resistencia en defensa de su mundo. Y cuando nuestras tropas en el exterior, no están en un punto caliente del planeta, lo están frente a unas fronteras de una potencia mundial como es Rusia, que hasta la fecha no nos ha hecho nada, todo lo contrario, más bien nos proporcionó y vendió buques de guerra para defendernos de Francia e Inglaterra hace ya mucho años, cuando en toda Europa mandaban casas reales y en Rusia un Emperador; y probablemente sean los primeros soldados en caer si algún loco ordena atacar. Que vuelvan a casa se hace más necesario y obligado que nunca.


Entiendo como prioritario, que el gobierno de la nación junto al Estado Mayor de los Ejércitos, evalúen, si el contingente de soldados y oficiales para defender todo el territorio es o no actualmente suficiente, y en caso de insuficiencia, calcular el número optimo para ello, e iniciar los preparativos para hacer un llamamiento a los hombre y mujeres en edad para instruirlos, no todos de golpe sino escalonadamente de 3 mil o 5 mil al año por ejemplo, habilitar los cuarteles en desuso o construir de nuevos. Y Simultáneamente, preparar a los servicios de protección civil, para otros tipos de calamidades que puedan darse, y éste servicio a su vez, pueda atender a la ciudadanía que quiera participar en su prevención.


Éste momento actual, de incertidumbre e inseguridad, aconseja a todas luces, no tener en el país a tropas extranjeras, es de Perogrullo no hacerlo, pues facilitaría una hipotética invasión al que ya se encuentra dentro de casa. Toda prevención es poca, y se hace necesario invitar cuanto antes al país al que pertenecen esas tropas proceda a retirar de España sus militares, equipos militares y demás elementos de municiones y maquinarias, es decir dejar limpia la base, y recuperar España la soberanía sobre esos territorios, de Rota y Morón. Conviene confiar en el ejercito propio y en nuestra población para la defensa del territorio nacional y de sus riquezas, pues lo defenderán, con mas coraje que el mejor de los ejércitos mercenarios del mundo por mucho armamento sofisticado y potente que se tenga. El que sigamos consintiendo su existencia, nos pone en las dianas de cualquier País agredido, invadido y masacrado por Estados Unidos, y será una diana merecida, porque somos y seremos cómplices directos de esas agresiones e invasiones, por permitirles llevarlas a cabo desde nuestro territorio, mar y espacio aéreo de soberanía nacional.


Una prevención, que puede resolver en parte el problema del desempleo al exportar población civil al estamento militar, y generar riqueza allá donde se destinen las tropas. Como sucedía en la jura de bandera en Melilla en los años sesenta, setenta y ochenta. Igualmente se recuperan grandes extensiones de territorio por las bases y soberanía recuperada. La instrucción de la nueva tropa, así como de la población civil, eleva el conocimiento de esos grupos de personas, lo que eleva el nivel de confianza y seguridad de la población. Amén de la cohesión social que despierta en los hombres y mujeres. No podemos permitirnos, perder nuestras riquezas , especialmente las inmateriales que no son otras que el nivel de progreso alcanzado, nuestra educación, nuestra sanidad, nuestros servicios públicos en general, nuestra libertad de poder criticar a cualquier opresor o gobernante que no haga bien su trabajo, nuestra libertad de ambular por las calles en seguridad, etc.. Sinceramente considero, que conviene estar preparados y no esperar a que nos cojan con lo pantalones bajados o en bragas.


Volviendo al manual de instrucciones, que adjunto en español, no están recogidas todas las circunstancias imprevistas que puedan darse, pero si las más inmediatas y fáciles de llevar, hasta donde les alcanzan las ideas allá en Suecia, seguramente, cada región del mundo por la propia idiosincrasia de su personalidad, de su territorio y clima, podrían añadir más instrucciones que las recogidas, es cuestión, en definitiva, de sacar el máximo provecho a la comunión que tenemos con nuestra tierra, nuestro clima y nuestro entorno, y que el hipotético invasor ignora.



Espero, que nuestras autoridades, no sigan pensando, que la inseguridad e incertidumbre que se ha instalado en el mundo, no le alcanza, porque mirar a otro lado, titubear o instalarse en la ambigüedad, es la respuesta más fácil, a una actuación decidida y manifiesta a tiempo, y esta actuación a tiempo es lo que salva vidas, no el esperar a que te hayan dado por donde menos te lo esperas, sin haberte preparado, cuando disponías de todo el tiempo del mundo para ello. Urge añadir, al Ministerio de Defensa...y de la Resistencia. Con sus nuevas competencias y presupuesto propio.




















 





 



















  


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