sábado, 14 de julio de 2018

El Cuento de los Menores Caídos del Cielo




Menores en busca de futuro que sus países de origen no les ofrecen.


El Cuento de los Menores Caídos del Cielo.



Erase una vez, un País, muy  pero que muy rico, tan rico, que no sabían que hacer con tanta riqueza, su mar tenían tantos peces que apenas podía pescarlos todos, lo mismo le sucedía con el oro, la plata, el hierro, el fosfato y otros minerales que tenía bajo tierra,  bienes del que tenía cubiertas sus necesidades y además vendía al extranjero el excedente que era la mayor parte de estos bienes extraídos, con estos bienes, podían tener las arcas del Estado siempre llenas, que era  el dinero de todos los ciudadanos, pero del que unos pocos y no toda la población disfrutaban de esas numerosas  riquezas, y ello sin contar los olivos, las maderas, los árboles frutales, los ríos, las montañas, los oasis en el desierto, los camellos, las ovejas y un sin fin de productos igualmente muy pero que muy abundantes, hasta su clima era igualmente, tan espléndido, que atraía a muchos turistas extranjeros, que  gastaban también abundante moneda extranjera de otros países del mundo.




Junto a estas riqueza, el País tenía otra, de la que ignoraba que se trataba de un tesoro aún mayor que todas esas riquezas anteriores juntas,  entre sus habitantes había más niños menores de edad que personas adultas, era tantos lo niños que los gobernantes no sabía que hacer con ellos, porque ignoraba que eran un cofre valioso. Y no se le ocurrió a ese gobierno otra cosa, que permitirles estuvieran deambulando por las calles del país a todas horas de día y de noche y estando a la vista pública como si estuvieran en un enorme escaparate a disposición de todo aquel que los deseara y se los quisiera llevar consigo a un nuevo hogar fuera del país, todo ello para quitárselos de encima, pues consideraba que había un importante excedente de población adolescente, más de la mitad de su población. Pensaba que iban a ser un problema en el futuro y por eso deseaba deshacerse de ellos cuanto antes y mientras podía, porque si se hacían adultos ya no lo podría conseguir.


Visto que no conseguían su propósito de deshacerse de ellos, los gobernantes cambiaron de estrategia, y mandaron ordenar que se les condujeran a las fronteras que tenía con otro País, para que desde estas fronteras terrestres, animar a los chicos adolescentes a superar los obstáculos terrestres de la frontera y cruzaran a ese otro país vecino, para que fuera allí donde crecieran, y si podían no volver mejor que mejor para estos consejeros del reino, los gobernantes muy astutos y egoístas no querían compartir la riqueza nacional más que con unas pocas personas y no con toda la población, ese era el motivo por el que se deshacían de casi la mitad de la población, todo menores de edad.


Estas fronteras, se encontraban en el Noroeste de África, y estaban bañadas por el mar Mediterráneo, dos ciudades muy pequeñas y muy pobres, en comparación, con la enorme extensión y riquezas del país de donde venían esos menores de edad. Estos niños, no entendían para nada, nada de lo que les decían sus padres y los policías de frontera de su país, de que intentara coger de la mano a un extraño, para ir de la mano con ellos, o permitieran que un extraño lo introdujera en el vehículo para ir a un lugar que jamás habían visto al otro lado de la valla que separaba dos mundo el conocido por ellos y del que se les hacía abandonar sin una explicación razonable, y un mundo para ellos totalmente nuevo y que funcionaba muy distinto al suyo. Así y de este modo, es como se deshizo ese País de la mitad de su población infantil y adolescente.


Como Llovidos del cielo, comienzan en estas dos ciudades fronterizas, a aparecer numerosos menores de edad en edad escolar, a deambular por las calle a todas horas del día y de la noche, con hambre, sin lavarse, sin rumbo fijo, ni casa, y desconociendo que tengan la obligación de acudir a una escuela, pues de donde venían la escuela poco les sonaba, menos aún querían saber de una que hablaba un idioma distinto al que ellos hablaban.


Ya se encargaran las autoridades de este nuevo País, en obligarlos a ir al colegio y atenderlos en sus necesidades básicas, debían pensar sus padres y policías, que les intentaban explicar, de cómo hacer fortuna en un país extraño, y les forzaron a entrar y además de aquella forma especial en como lo habían hecho con ellos. Unos niños reaccionarán favorablemente a la nueva situación, mientras que otros, en cambio, se rebelaban contra todo y contra todos los adultos que se les acercaban, no aceptaban sumisión o sometimiento  a ninguna autoridad pública, y menos aún la respetaban.


Los ciudadanos de este nuevo País, reaccionaban de muchas maneras distintas ante esta nueva realidad en las calles  de estas dos ciudades fronterizas, unas con asombro, y se preguntaban ¿Qué hacen estos menores que no están en la escuela? ¿ Han caído del cielo estos niños? Otras, exclamando válgame Dios, ven aquí niño, has comido, te has lavado, ven conmigo que te doy de comer te lavo y te visto, ya podrás hacer luego lo que quieras, otras, por el amor de Dios, devuelvan estos críos a sus madres cuanto antes, aquí no hacen nada y las autoridades de esas dos ciudades nuevas para los menores haciendo como que hacen algo con los niños, pero sin hacer nada constructivo y planificado por profesionales especialista en menores empezando con pediatras y psicólogos.


Hasta que un día, un oficial del ejercito al que le gustaban y quería a los niños, se entero del problema nuevo surgido en la ciudad, y pidió permiso a su superior para poder habilitar y arreglar unos barracones en desuso, para instruir a unos jóvenes y adolescentes sin familias, para hacerlos entrar en disciplina, y poder educarlos y formarlos profesionalmente, petición que sorprendentemente no sólo fue aceptada, sino que se implico a todo el cuartel en dicha obra. Los niños a los pocos días dispusieron de un techo, una cama, alimentos, disciplina de ordenar su cama de respetar las instrucciones y de formarse, siendo las primeras lecciones educativas la geografía y riquezas de su país de origen, que aprendieron de memoria y rápidamente, pues el sentirse alimentados y limpios les hacía confiar plenamente en esas personas que las instruían y educaban, por primera vez convivían con adultos extraños y no eran maltratados físicamente ni psicológicamente, como lo habían sido en sus casas de origen, su evolución fue progresiva, rápida y asumiendo nuevas costumbre de las que carecían al principio, se podía decir, que empezaban a sentir cierta felicidad unas veces exteriorizada y compartida y otras veces escondida o retenidas en sus interiores, pero animados todos como nunca antes lo habían estado.


Así fue, como,  esos niños se hicieron mayores de edad, obtuvieron sus preceptivas documentaciones para poder viajar, aprendiendo antes,  cómo conseguir que la enorme fortuna y riquezas del país del que eran originarios, se repartiera realmente entre toda la población y no sólo entre unas pocas personas o familias, entendieron y asumieron que tenían que plantar cara a esos corruptos gobernantes que mucho antes los habían expulsado y expulsarlos del país a ellos, pero sin permitir que se llevaran consigo un céntimo, tal y como habían hecho con ellos muchos años antes. Y comenzar el reparto de lo que era de todos entre todos sin distinción.


Colorín colorado, este cuento se ha acabado.
















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