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| Valioso y Poderoso. |
A los que venden su voto por 20 o 50 euros.
Estimado/a adulto/a, que tenéis reconocido el derecho
a votar en todas las elecciones. Antes de nada, no quiero que veáis en esta
carta que os dirijo, ningún reproche por vuestra conducta, allá cada uno/a con
sus actos y decisiones que toma, y además, es más que probable, que muchas
serán las razones o causas que os mueven a ello, entre las cuales, seguro que
está, el atender las muchas carencias o
necesidades que tenéis, con el dinero conseguido. Lo del precio de 20 y 50
euros, lo refiero, porque en un lado de la frontera esta a 20 euros y al otro
de la frontera esta a 50 euros, constatado por mí, personalmente, cuando fui
candidato al Senado de España, y en la campaña electoral a pie por el
vecindario de Melilla, algunos electores me pedían si daba más de 50 euros por
el voto, que entonces me lo concederían a mi.
Tan sólo, pretendo, acercarme a vosotros como
personas que sois, y conozcáis, el porqué, de otras personas, que no comparten
ese acto de compraventa del voto, tengan igualmente, o no, necesidades que
cubrir en su vida privada y diaria. Tal vez vosotros, no lo sepáis, pero la
compraventa del voto esta prohibida y castigada por el ordenamiento jurídico
español, y quienes lo compran lo saben, y aun así, se arriesgan a que sean
denunciados judicialmente por dicha actividad ilegal.
El voto, es de un valor incalculable, vale más que el
oro o los diamantes, no vale 20 euros o 50 euros, un solo voto puede dar la
mayoría suficiente para que un partido político pueda gobernar, y si lo
consigue, consigue con ello, que muchos miembros del partido, vivan a costa del
Estado, consiguiendo cientos de miles de euros y de millones de euros en
salarios y prebendas o privilegios, como residencia oficial, escoltas, alimentación,
chofer, criados/as, secretarias/os, coche, avión o helicóptero oficial a su
servicio, etc.., todo gratis, como veis, el voto puede, llegado el caso, hacer
muy pero que muy rico al comprador del voto. Mientras que a vosotros/as, os da
para ir al cine y poco más, tal y como se han puesto los precios de los cines,
es decir, para satisfacer un instante o un segundo de vuestra vida, mientras
que vuestro voto, los coloca a ellos, en una situación de privilegio, además
durante cuatro años de su vida, que probablemente prorrogará, queriendo entonces,
incluso ofreceos algo más de cincuenta euros, para dos entradas al cine con
palomitas. Reitero mientras ellos se forran.
Además, de incalculable valor, el voto es, al mismo
tiempo, una fabulosa bomba de destrucción masiva, ese voto, sin necesidad de
guerra alguna, puede borrar del mapa, quiero decir, que las elimina de la vida
pública, a todas las personas que gobiernan un país, por no hacer bien su
trabajo, por no poner en práctica las condiciones que favorezcan, sino a toda
la población , si a una elevada parte de la misma, para su progreso y evolución
satisfactoria, en lugar de mantener en el ostracismo a la mayor parte de la
población, y muy enriquecida una pequeña parte de la población, muy
disciplinada con el voto.
Una persona, sea hombre, mujer, homosexual, lesbiana,
asexual, o de cualquier otro genero que llegue a ser y aceptemos todos, porque
todos tenemos derecho a existir, nace en un lugar del mundo y en un ENTORNO
determinado, éste entorno, no es otra cosa, que en medio de una familia
determinada o sin familia, en medio de un barrio, en un poblado o ciudad, cerca
de un colegio y determinados servicios públicos, o sin servicios públicos que
la ayuden a una evolución personal y socialmente favorables. Bien, como os
digo, el ENTORNO puede ser favorable a la propia evolución de la persona, o por
el contrario puede ser devastador para uno o una.
Con la venta del voto, lo que se consigue, para el
supuesto caso de vivir un entorno desfavorable, es perpetuar ese entorno para
siempre, sin posibilidad de progreso alguno, aunque el esfuerzo y la constancia
personal, de uno o una misma es importante, tan importante o más es que el
entorno ayude o beneficie también de alguna manera en nuestra propia evolución.
Y quien, es el causante del entorno que nos tocó vivir, nuestros gobernantes,
los que hemos elegido entre todos y por la mayoría de los votantes. Por tanto,
cuando veáis, que pasáis hambre, las
calle en la que vivís, están permanentemente sucias por las que corren aguas
fecales porque no se arregla una cañería, y desatendidas, carecéis de trabajo e
ingresos de cualquier clase, el colegio de vuestros hijos esta muy alejado de
vuestra casa, hay que pagar unos libros y material escolar difícil de asumir su
precio, el servicio de autobús es caro, el servicio de sanidad o médicos es
deficiente, pocos médicos pediatras o ginecólogos para tanta población que
atender, y así con muchas más cosas, pensad que con la venta del voto, estáis
también participando personalmente para que ese ENTORNO siga igual y no cambie
durante toda vuestra vida, mientras otros se dan la gran vida. El voto vale más
que esos 20 o 50 euros que os dan por él.

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