lunes, 7 de agosto de 2017

Reflexiones Sobre el Presente





Los momentos que vivimos no dejan de ser apasionantes, tanto los más próximos a cada uno de nosotros, como los que nos rodean a nivel global. En relación a los más próximos, tienen todos ellos, que ver con la situación nacional, depresión, tristezas, desesperación, angustias, todas las patologías que refleja una sociedad apática y que no ve en ninguna dirección la claridad del túnel, sino todo lo contrario, un abismo hacia el que se va de cabeza y ciegos totalmente, aún así, perdura en nosotros una especie de esperanza en que algo positivo realmente  ocurra, sin saber si ocurrirá y por quien será llevada a cabo, o lo que es lo mismo, una mezcla de esperanza e incerteza de forma totalmente simultánea. Y En cuanto, a nuestro entorno global, cualquier hecho parece que preludia la tercera guerra mundial, como si fuera la única expresión que reflejara hacia donde se dirige la tensión mundial que nos alcanza. No veo yo, porque tengan que ser de igual forma que en el pasado, la forma en que sucedan mayores desgracias,  es decir,  una declaración de guerra mundial, tal y como sucedió en el última que padecimos, Alemania alegando derechos sobre la ciudad de Dantzing invade Polonia, no para recuperar el territorio reclamado sino para invadirla exterminar a su población y adueñarse de toda la riqueza del país. Y digo esto, porque sin darse declaración alguna de guerra, se vienen invadiendo países, exterminando a sus poblaciones, y saqueando la riquezas de países, es decir, en guerra mundial estamos desde hace ya algunos años, tal vez  con una importante y significante diferencia, se suprimió del lenguaje de los telediarios, que está permitida  la guerra sin declaración o anuncio previo, sencillamente no se necesita, de la noche a la mañana se impuso la ley del más fuerte, retrocediéndose más de 2000 años en la historia, ignorando con ello, que al omitir dicha declaración de guerra, lo que se comete es el mayor crimen civil de la historia, es por ello, que soy más de interpretar los acontecimiento globales no como el inicio de ninguna tercera guerra mundial, sino como el final del mayor crimen civil de la historia de la humanidad, que al mismo tiempo es el fin de la prepotencia y arrogancia de algunos países, que nunca pensaron que les podría llegar su hora, y su hora ha llegado, no es el principio de nada sino el FINAL de algo trágico que la humanidad dice sencillamente BASTA. Se acabo la película de Hollywood, llamada USA.

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